
Si la aspereza y la ternura, la visceralidad y la delicadeza, el humor y la angustia existencial han ido alguna vez de la mano ha sido sin duda en la personalidad de Manel Dueso, actor (de teatro, cine y televisión), director, dramaturgo y sobre todo, y él hubiera querido que lo destacáramos así, poeta. Inclasificable e irreductible artista y ser humano, Dueso, que firmaba Manel o Manuel a conveniencia, nacido en Sabadell y fallecido el martes a los 73 años en el hospital de Sant Pau de Barcelona a causa del cáncer de colon que padecía, deja una huella en el corazón de los que le conocimos tan grande como sus grandes y rudas manos y su gran y característica nariz, un poco de patata.
