Justin Timberlake sigue, al parecer, algo perdido en lo artístico. Si su último disco se quedaba lejos de la gloria de aquel ‘FutureSex/LoveSounds’ que recientemente ha cumplido 20 años, su primer single desde entonces no puede ser más olvidable.
En su defensa, no es un single propio, sino una colaboración con el rapero de Migos Quavo, que acaba de sacar un disco llamado ‘Chromelife’ que seguramente le reportará buenas ventas y números en streaming, aunque de momento la crítica no está del todo convencida.
El disco cuenta con la inestimable ayuda de Pharrell Williams en las producciones y diferentes colaboraciones de Future, T.I. o Yung Miami. Timberlake viene a aportar la parte pop, pero aunque la base busca cierta elegancia, la repetición del título luce de lo más holgazana. A duras penas hay nada que desarrollar y, aunque la voz de Justin resulta un alivio frente al excesivo autotune de Quavo, el tema nunca llega a ningún lado. Parece una primera idea que se ha decidido vestir de la forma más ornamentada posible, pero nada disimula el hecho de que suena a medio cocer.
El lema de ‘House Music’ es que es algo «con lo que te puedes comprar casas», y ese juego de palabras entre «house», el estilo musical, y «house», el sitio donde vives, es tan perezoso como lo que se escucha aquí. No creo que se puedan comprar muchas casas con esto, la verdad.
Justin ha pedido perdón en broma recientemente por su etapa de beatboxing de principios de los 2000, después de que un vídeo riéndose de aquella costumbre se hiciera viral. Quizá debería pedir perdón también por esta canción.
