
Una jornada en la playa puede cundir bastante. Desde darse un buen chapuzón y jugar en el agua hasta aprovechar el momento para tumbarse y descansar o leer en la arena. Aunque no es un básico como una toalla XXL, una sombrilla o un protector solar, en esos momentos de relajación es cuando más se echa en falta una almohada.
