
Hay dos equipos muy claros cuando hablamos de duchas: team mañanas y team tardes. Aunque cada uno tenga su momento favorito, ambos comparten algo: ese ratito bajo el agua que se convierte en una pequeña pausa dentro del estrés y la rutina diaria. El problema llega después. Porque, de todos los pasos, secarse el pelo suele estar entre los menos apetecibles (y más aún si tienes el cabello largo).
